La Muy Noble y Leal Villa de Palenzuela se sitúa en una posición estratégica en la margen derecha del río Arlanza, próxima a la confluencia con el río Arlanzón. Se tienen referencias de su ocupación desde tiempos prehistóricos. En época prerromana era la importante ciudad vaccea de Pallantia.
Sitiada por los generales romanos Lúculo (151 a.C.), Lépido (137 a.C.), Carpurnio Pisón (135 a.C.) y Pompeyo (74 a.C.) es finalmente conquistada y arrasada por este último en el año 72 a.C. y no vuelve a ser ocupada hasta el siglo I, momento en que ya había sido fundada la Pallantia romana, la actual Palencia.
Palenzuela fue capital de un alfoz de 38 pueblos y más tarde cabeza de la Merindad del Cerrato. En el año 850 ya se menciona su castillo, lo que no fue obstáculo para que en el 919 fuera saqueada dos veces por las razias árabes.

Los primeros señores de la villa fueron los condes de Castilla, posteriormente pasó a los reyes de Castilla. Dotada de fueros a finales del siglo X por el conde Don Sancho, nieto de Fernán González, son confirmados y ampliados por varios monarcas.
En tiempo de Fernando III es señorío de Alvaro Núñez de Lara, que enfrentado al rey y a su madre Doña Berenguela, lo pierde tras caer derrotado ante las tropas del monarca. Pasa el control a la Corona y en 1219 es entregado en arras a la futura reina Beatriz, junto con otras localidades, entre las que figuraban Ampudia, Astudillo y Carrión en la provincia de Palencia.
En 1295 es señorío de Juan Núñez de Lara, quién se rebela contra María de Molina, regente durante la minoría de edad de Fernando IV, por lo que la villa es sitiada y asediada durante seis meses. Tras su toma vuelve de nuevo a la Corona.
Pedro I "El Cruel" cede el señorío a su hermanastro Enrique de Trastámara. Al sublevarse la villa, la sitia personalmente en 1356, logrando la rendición a las tropas leales a cambio del perdón. Entrega el señorío a María de Padilla. En 1405 pertenece a la reina Catalína, esposa de Enrique III.
En septiembre de 1425, Juan II convoca Cortes en Palenzuela. Estas tienen lugar en el convento de San Francisco que se encontraba extramuros de la villa, y coinciden con el momento de máximo esplendor de la población. Cuatro años más tarde pasa a los Almirantes de Castilla por permuta con la villa de Arcos de la Frontera. Más tarde, en 1444, es lugar de enfrentamiento entre los reyes Juan II de Castilla y Juan de Navarra.

Alonso Enríquez de Quiñones señor de las fortalezas de Palenzuela, Hornillos y Cordovilla la Real, junto con su cuñado Juan de Tovar, que posee la de Astudillo, se sublevan en 1451 contra Juan II y su favorito Alvaro de Luna. Asediada la villa con artillería, se rinde en enero del año siguiente. El rey entrega Palenzuela a su hijo Enrique, volviendo de nuevo a los Almirantes de Castilla en 1454.
En la guerra de la Independencia, es ocupada en varias ocasiones por las tropas francesas, que tenían su cuartel general en la vecina localidad de Quintana del Puente. En 1813 el mariscal Soult se apropia del palacio de los Jalón, lugar donde pasa noche José Bonaparte cuando más tarde abandona el país.
El castillo de Palenzuela se encuentra situado en un extremo del pueblo. De planta rectángular con poco más de 40 metros de longitud por 35 de anchura, fue construido, probablemente, en el siglo XI. Presenta gruesos muros de tapial mezclado con restos de cerámica muy antigua y fragmentos óseos, que se levantantan sobre fuertes cimientos de sillería en la base. Las torres se remataban con piedras de sillería. Quedan en píe restos del lienzo Nordeste y de tres torreones tronco piramidales donde se ven los huecos de numerosos mechinales.
La torre más grande es la situada en el extremo Norte, en la parte más expuesta a la población. Tiene gruesos muros y mantiene toda su altura, con fragmentos del revestimiento de piedra en la parte más alta, aunque ha perdido la zona superior de los lienzos Suroeste y Noroeste. Tuvo varios pisos de madera y se conserva el acceso desde el adarve a la altura del segundo.

Del centro de los lienzos Sudeste y Suroeste parten los muros que le unían con las otras torres, donde también se aprecian restos del mismo. El tramo que la une con la situada en el Este es el más amplio, conserva toda su altura y 2,5 metros de grosor. Tiene un gran hueco que pudiera corresponder a una ventana.
La torre Este también conserva toda su altura y revestimiento de piedra en la parte superior. Asimismo, ha perdido el lienzo Suroeste hasta por encima del primer piso, apreciándose el interior macizo.
La tercera, al Oeste, presenta bastante menos altura, poco más de un piso, y aparece agrietada en su esquina Oeste. En ninguna de las torres se aprecian huecos que pudieran corresponder a ventanas.
Fue famosa la prisión de la fortaleza que se reservaba para grandes delitos o "delitos políticos", quedando prohibido desde mediados del siglo XV encerrar en la misma a los vecinos de la villa.
Es conocida documentalmente la existió un segundo castillo, ya desaparecido en 1218, que se emplazaba en el despoblado de El Moral, en la confluencia de los ríos Arlanza y Arlanzón.

Rodeaba la población una muralla que se inició con la protección de un primer asentamiento, realizado en la explanada frente al castillo, que se extendía a lo largo de una calle principal hasta la iglesia de San Juan, formando un recinto ovalado, más estrecho junto a la iglesia, donde se encontraba la entrada que daba a la actual Plaza Mayor.
El aumento de la población hace que se forme un arrabal frente a este primer núcleo urbano, también protegido por una muralla independiente que seguía las curvas de nivel y cuyo acceso se encontraba junto a la iglesia de Santa Eulalia. Entre medias, fuera de ambos recintos, quedan la Plaza Mayor y la empinada calle que sube desde el río, hasta que a finales de la Edad Media se amplía la muralla que, englobando los dos recintos iniciales, desciende hasta el río, y en la parte superior protege la zona de la Plaza Mayor y el Ayuntamiento.
De esta última cerca quedan algunos pequeños tramos en la parte Este, que sirven de muro al cementerio. Estaba construida de mampostería y alcanzaba los 2 metros de grosor. Contaba con dos puertas, la principal que aún se conserva reconstruida, se sitúa frente al puente sobre el Arlanza y recibe la denominación de Puerta de la Paz o Arco de Triunfo. Es de sillería y está formada por un arco rebajado con contrafuerte escalonado a los lados. La otra puerta, ya desaparecida, se la conocía como Arco de la Taberna.
Un fuerte huracán el 16 de agosto de 1641 derribó parte de la muralla, afectó a la puerta principal, y ocasionó la pérdida de parte de las torres del castillo y gran parte de la techumbre. Un nuevo huracán a finales de 1739 debió de dejar la fortaleza inhabitable.
En el interior de la villa se levanta el palacio fortificado de los Herrera, que fueran mariscales de Castilla. Esta formado por una sólida torre poligonal construida con buena sillería y una barrera que lo rodea parcialmente.
|
|
Otro punto fuerte lo constituía la iglesia de Santa Eulalia levantada en el siglo XIII en estilo gótico ojival. Se conserva su torre almenada, usada como atalaya, y los restos consolidados de su antigua fábrica.
Desde el 23 de julio de 1966 la villa de Palenzuela es Conjunto Histórico-Artístico. Destaca su casco histórico, con sus pendientes y angostas calles, en las que se puede ver todavía excelentes muestras de arquitectura civil y numerosas casas blasonadas. La iglesia parroquial, del siglo XIV, está dedicada a San Juan, mientras que al otro lado del río se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Allende. Os invitamos a una visita virtual.