
La villa de Guardo se encuentra situada en la orilla izquierda del río Carrión, en la Montaña Palentina, en una estratégica posición desde donde se controla el acceso al puerto que comunica la meseta con el reino de Asturias.
En documentos del siglo X y XI aparece mencionada como “Buardo” o “Boardo”. El origen de este nombre hay que buscarlo en la expresión latina “Bocca ad arduum“, que significa la entrada a las alturas o al puerto. La referencia más antigua a la localidad se encuentra en un documento de principios del siglo X por la que el conde Diego Muñoz y su esposa Tigrida donan diversos bienes al monasterio de San Román de Entrepeñas.
Tras la restauración de la Diócesis de Palencia el 21 de diciembre de 1035 por parte de Sancho el Mayor, la localidad pasa a ser señorío del Obispado de Palencia. Don Osorio consta como tenente en 1201. Figura en 1349 en posesión de la Casa de la Vega, aunque vuelve a la Corona y en 1352 aparece como heredad de los Meneses. En 1354 Pedro I concede el mayorazgo de Guardo a Juan Rodríguez de Cisneros, señor de Castrillo de Villavega. Perteneció a esta familia hasta 1422 que pasa a la Casa de la Vega. Años más tarde entronca con los Mendoza, señores de Saldaña, que ostentan el título de Duque del Infantado por concesión en 1475 de los Reyes Católicos a Diego Hurtado de Mendoza. Guardo aparece unido a este linaje desde 1515 hasta 1837, año en que desaparecen los señoríos.

Su castillo, emplazado sobre un otero a 1.150 metros de altura, permitía controlar un importante nudo de comunicaciones. A mediados del siglo XIX ya se encontraba arruinado y se mantuvo en pie hasta finales de ese siglo. Hoy sólo se conservan los restos de una torre y de la muralla que le rodeaba. Al parecer las explosiones en unas canteras próximas provocaron el derrumbe de sus muros, cuyas piedras fueron empleadas en las obras del ferrocarril minero.
Las excavaciones realizadas hace unos años permitieron sacar a la luz diversos restos de la torre, que parece seccionada horizontalmente. Así, el muro NE, único que se muestra entero, tiene una longitud de 14 metros y una anchura de 2,50. Se asienta sobre un zócalo que sobresale medio metro. Su altura máxima, debido a las irregularidades del terreno, es de 1,70.
De los lienzos NO y SE son visibles 8 y 3,5 metros, respectivamente, al estar el resto oculto bajo el terreno. La anchura es también de 2,50. Todo el conjunto esta construido con mampostería. Rodea por el NE y SE una barrera que se separa apenas medio metro de la torre, conservándose una altura máxima de 1,40.

El casco histórico estaba formado por los barrios de Barruelo, la Fuente y la Plaza, que surgen alrededor de la fortaleza y de una ermita cercana, dedicada a Nuestra Señora del Castillo, desaparecida en 1895. La iglesia parroquial dedicada a Santa Bárbara y San Juan Bautista, es un edificio barroco del siglo XVII. Del mismo estilo, aunque del siglo XVIII, se conserva la “Casa Grande”, palacio construido por el obispo Bullón, flanqueado a ambos lados de la plaza por casas blasonadas.